Afganistán. Crónicas de acogida. Próxima parada: Torrejón de Ardoz

Coordinados por Raquel Barón, desde el 21 de agosto y a lo largo de siete días, los diferentes equipos del Área de Acogida y Protección Internacional de Fundación Cepaim se desplazaron desde sus territorios hasta la Base de Torrejón de Ardoz para recoger a las personas afganas refugiadas que inmediatamente entraron en el sistema de acogida a solicitantes y beneficiarios de protección internacional del Estado español, desarrollado y gestionado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Secretaría de Estado de Migraciones, Dirección General de Inclusión y Atención Humanitaria.

En esta entrega deseamos continuar las “Crónicas de Acogida” con los relatos de la puesta a punto de los equipos de Cepaim para “La llegada” y, el recorrido que simultáneamente iniciaban las personas y familias afganas hacia el mismo destino, a través de Hujjat, un joven cuya historia es un ejemplo del difícil pero esperanzador viaje que emprendieron para huir del horror talibán.

Hujjat es un joven afgano de 23 años. Vino a la Universidad de Santiago de Compostela de intercambio durante su carrera de Odontología en el curso 2017-2018. “Yo tenía curiosidad sobre España, la gente afgana no sabe mucho del país… No sabía nada. También por el idioma, cómo hablaba la gente, me parecía interesante… Y por el fútbol”.  Esa fue la primera vez que Hujjat vivió fuera de casa, lejos de su familia. Fueron 10 meses. 

Volvió a Afganistán a terminar la carrera de Odontología como vuelven los y las jóvenes después de un año de intercambio: buenas amistades, la promesa de mantener el contacto…  “No pensaba que volvería a España ni que volvería a ver a mis amigos. Mi sueño era ir a los Estados Unidos para estudiar más. Algunos de ellos son mis mejores amigos, sí que pensaba que posiblemente nos volveríamos a ver pero no sabía dónde ni si podría volver a España”. 

Su vuelta a Afganistán, según dice, “fue muy normal. En el último año de Odontología en Afganistán tienes que practicar. Yo iba al hospital cada día, no tenía clases”, a esa normalidad le pone algunos complementos, “es verdad que la seguridad no estaba muy bien porque había asesinatos y explosiones casi cada día en Kabul, la seguridad no estaba muy bien… Esa era la normalidad”. 

“Los talibanes estaban en el gobierno antes [1996-2001], durante cinco años hasta la llegada de Estados Unidos. En muchas partes están en contra de las minorías étnicas, como nosotros que somos hazaras”. Las personas de la etnia hazara son especialmente perseguidas por algunos grupos terroristas basándose en que la mayoría profesa la rama chíi del Islam, únicamente mayoritaria en Irán. 

“Como minoría étnica nuestra gente es muy famosa por la educación. En las posiciones más altas del examen final siempre estamos nosotros. Nuestras escuelas y centros de educación siempre han sido atacados por los talibanes, terroristas… En el oeste de Kabul hay un barrio en el que vive mucha gente nuestra, por eso siempre atacan. Hace casi dos meses hubo una explosión en una escuela de chicas”, Hujjat se refiere al pasado 8 de mayo, cuando un coche bomba y dos explosivos estallaron en la entrada de una escuela en el barrio Dashte Barchi, donde la mayoría de residentes son de la etnia hazara, justo cuando finalizaba el turno de estudio de chicas.

Hujjat tiene cuatro hermanos y hermanas: “Todos estudiábamos, excepto mi hermana que ya trabajaba: dos estudiaban Economía, Odontología, la mayor Medicina y otro hermano acaba de terminar la escuela”.

Ahora, tres años después, Hujjat ha vuelto a España. Esta vez sin fecha de regreso.

“Todas, el equipo técnico y la coordinación del centro, al escuchar las noticias, ya comentábamos que podían llegar aquí y nos empezamos a movilizar: preparar pisos, e incluso avanzar trabajo de las otras familias que ya estaban aquí para poder dedicarnos exclusivamente a las recién llegadas”. Así habla Soukaina, trabajadora social del equipo técnico de Protección Internacional de Cepaim, sobre las primeras etapas de preparación para la llegada de las personas afganas refugiadas que serían acogidas por Cepaim, como parte del Sistema de acogida a solicitantes y beneficiarios de protección internacional del Estado español.

Y añade que lo importante era tener fuerzas “Nos hemos preparado no solo físicamente sino tambien mentalemente. Pensábamos: vienen semanas difíciles, seguramente tendremos este perfil de personas, que allí tendrán una vida estable, categoría social media-alta… Nos imaginamos la situación y cómo podría afectar a nuestro día a día. Nos hemos preparado en equipo para poder afrontarlo”. 

Comenta Núria, coordinadora de un centro de Cepaim en Catalunya, que habían hecho un listado de artículos, documentales, para ver con todo el equipo, “pero justo llegaban las personas refugiadas y acordamos que cada uno los vería por su parte pero era importante porque no es un país de origen del que solemos tener información”

La noticia de la toma del Palacio Real de Kabul en los medios internacionales alertó a las amistades de Hujjat en Santiago de Compostela. Hujjat recibía mensajes en los que le preguntaban “¿Qué podemos hacer por ti?”. Con pocas esperanzas, Hujjat les propuso que comenzaran una petición en change.org: “No sabíamos nada, no conocíamos a nadie, lo que estábamos haciendo era muy improbable. España no tenía misión, solo tenía embajada y embajador en España por eso no pensábamos que España se fuera a llevar mucha gente”. La misión de España en Afganistán, en el marco de la operación ‘Resolute Support’ -Apoyo Decidido-, terminó el 12 de mayo de este año. 

Melanie, trabajadora social, llevaba pocos días trabajando en uno de los centro de Cepaim en Castilla y León cuando el jueves 20 de agosto por la tarde le llegó un correo electrónico desde la Coordinación del área de Acogida y Protección Internacional dirigido a las coordinaciones de centro, administración y a las técnicas y técnicos de Protección Internacional en el que se les ponía al tanto acerca de la llegada del primer grupo de personas trasladadas de Afganistán.

Melanie y José Luis, abogado de Protección Internacional en el mismo centro, eran los únicos en la oficina esa tarde. Leyeron juntos este correo en el que se hablaba de las plazas activadas en el registro SIRIA, de acomodar los dispositivos para familias, de que podría haber llegadas durante semanas; la necesidad de comenzar a contactar con empresas de transporte y con empresas de intérpretes, nombrando la posibilidad de contactar con antiguas personas beneficiarias. Además de la necesidad de medir cantidad de trabajo y necesidad de personal, “era más complejo de lo que hubiera sido si no hubiese sido verano, bastantes personas estaban de vacaciones… Las oficinas estaban cerradas por las tardes, lo que dificultaba hacer ciertas gestiones en el tiempo que disponíamos. Además,  se acercaba el fin de semana, cuando hay menos autobuses disponibles”, describe Melanie, “el e-mail fue, cuanto menos, impactante”.

Casualmente, como lo califica Melanie, José Luis y ella fueron dos de las tres personas que hicieron la recogida y el traslado de las recién llegadas desde la base de Torrejón de Ardoz hasta su centro en Castilla y León. 

“Hicimos la petición en charge.org el 17 de agosto y dos o tres días después teníamos unas 45.000 firmas”, explica Hujjat, “después hicimos de todo para conectar con la gente del Ministerio de Exteriores. Uno de mis amigos habló con un abogado, él habló con el Ministerio. Le había dicho que la lista de personas que podrían ser evacuadas ya estaba cerrada y no había manera de salir”. Mientras tanto, Hujjat hacía entrevistas, “durante cuatro días estuve haciendo entre tres y cuatro entrevistas al día: con la tele, radio, periodistas… El día 20, creo que fue, recibí un mensaje de una periodista que había sido contactada por el Ministerio para que ella les mandara mis documentos”

El viernes 21 Raúl, el coordinador del centro de Castilla y León donde Melanie y José Luis trabajan, convocó al equipo de Protección Internacional para poner todo a punto ante la inminente llegada de personas refugiadas. “No teníamos claro si llegaban personas solas o familias. Si llegarían con hijos, qué edades podían tener… Después de haber dispuesto los espacios todo cambió porque llegaron familias bastante numerosas”, relata Raúl. El equipo compró productos no perecederos, “No sabíamos si iban a llegar todos el mismo día o escalonadamente, lo que nos habían dicho es que lo más probable es que llegaran durante el fin de semana. En general fue con la misma expectativa que hubiéramos tenido ante cualquier acogida pero además muy voluminosa y con urgencia”, resumen Melanie.

“El 22 de agosto, como a las 12h, mientras comía hablaba con el abogado y me dijo: No hemos tenido éxito con el Ministerio de Exteriores, vamos a intentar con el Ministerio de Cultura y Deporte. A las 14h me entró una llamada desde un número español, era del Ministerio de Exteriores. Me preguntaron por mi correo electrónico y me dijeron que debía estar en el aeropuerto con mi familia en una hora. Estaba muy feliz cuando recibí la noticia. ¡Habíamos tenido éxito! Pero en aquel momento teníamos mucha prisa… No sabíamos qué iba a pasar, no esperábamos algo así. Se nos olvidaron muchas cosas en casa, cosas básicas, solo cogimos los documentos y nos fuimos al aeropuerto. Ahí como había mucha gente tuvimos que esperar mucho…”

El sábado el equipo de Melanie y José Luis recibió una llamada del equipo de Cepaim en la Base de Torrejón de Ardoz. En principio el grupo que iban a recoger sería de 25 personas “tuvimos que avisar a Jose Luis porque por volúmenes de llegada necesitábamos una persona más”, comenta Melanie. Jose Luis comenzaba sus vacaciones el siguiente lunes 23.

“Ya teníamos el autobús contratado cuando nos dijeron que al final la recogida no se efectuaría ese día”, resume Melanie, cuya “prueba de fuego”, como la bautizó posteriormente Raúl, el coordinador de su centro, acababa de comenzar, pues se había quedado como única trabajadora social de todo el centro ante la llegada de entre 20 y 25 personas refugiadas en sus primeras semanas trabajando en Cepaim. Las vacaciones de José Luis quedaron pospuestas.

“Había dos puertas de entrada al aeropuerto una con soldados de Estados Unidos y otra con talibanes. Los talibanes no dejaban entrar y pegaban a la gente”, cuenta Hujjat. La puerta con soldados de Estados Unidos se llama Abbey Gate, fue justo en las inmediaciones de esta donde tuvo lugar la explosión del 26 de agosto. 

Al entrar por la Abbey Gate, cuenta Hujjat, “había una canal con agua muy sucia, tenías que bajar por esa canal, el agua llegaba casi hasta la cintura, tenía más de un metro de profundidad. Estuvimos allí esperando desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la mañana. Allí tenías que hablar con los soldados, mostrar todos los documentos que tenías. Si eran correctos te subían del canal”. 

Lo hicieron casi todos: sus hermanas y hermanos, su sobrino y su cuñado. Su madre y su padre se quedaron en casa. “La despedida de mis padres fue muy difícil pero ellos sabían que nosotros íbamos a tener una vida segura, una vida mejor que ahí, así que también estaban felices”. Los padres de Hujjat decidieron no viajar porque según narra el joven, “creían que ellos ya no podrían integrarse. Para ellos también la entrada al aeropuerto hubiera sido muy difícil”.

Con la distancia en tiempo y espacio reflexiona, “ya nos estamos adaptando a la distancia. Es un poco difícil porque las familias en los países como Afganistán, especialmente las musulmanas viven juntas siempre, siempre. Allí habríamos vivido toda la vida juntos”.

Hujjat y su familia entraron al aeropuerto el 23 de agosto a las 10 de la mañana. “Teníamos que esperar. Había mucha gente y España no tenía muchos aviones”.

En la logística de recogida y acogida del centro de Castilla y León hubo cambios incluso durante el mismo día de recogida, el domingo, como describe Melanie, “todo era minuto y resultado porque el número de personas y los tiempos iban cambiando mucho”. A las 13h el equipo que se desplazaría se reunió con Raúl para ultimar detalles. 

En principio Hujjat y su familia tenían el viaje programado a España el 25 de agosto. Sin embargo, el joven al saber hablar castellano estaba ayudando a traducir entre los soldados españoles y las personas que viajaban, “salía al canal junto al Ejército, comprobaba los documentos en persa y hablaba con la gente. Por eso no subimos en el primer vuelo”.

Soukaina y su compañera salieron desde Catalunya el 25 de agosto, un día antes del día previsto para la recogida. Debido a la distancia lo mejor era llegar, hacer noche en Madrid, recoger a las personas en la Base de Torrejón de Ardoz y hacer el camino de ida al nuevo hogar. “Mi compañera y yo somos de origen migrante, también el conductor y estaba sensibilizado con el tema. Durante todo el trayecto, que fueron unas cuantas horas, nos íbamos imaginando y mentalizando: cómo serían las familias, cómo les teníamos que hablar, nos hicimos muchas preguntas e íbamos planificando un poco todo”. En las horas de viaje se organizaron: “Le dije a mi compañera: tú que sabes más inglés te dedicas a hablar con las familias, que se sientan más tranquilas, y yo me dedico más a organizar, registrar…”

Para Jose Luís el trayecto desde Castilla y León a la Base de Torrejón de Ardoz fue bastante tranquilo, iba imaginando las experiencias de vida de las familias que estaba expectante por conocer. Debido al poco tiempo que llevaba en la entidad para entonces Melanie se dedicó a “leer procedimientos, buscar información para intentar hacer lo mejor posible mi trabajo como trabajadora social en una acogida, intentar comprender cómo se hace a nivel organización a nivel Cepaim. Con la celeridad con la que se han desarrollado los acontecimientos y la cantidad de información que hay a día de hoy sigo leyendo, porque hay muchos procedimientos internos, externos”. 

“El vuelo mejor que todo, desde Kabul salimos a Dubai. Nos bajamos del avión, subimos un autobús y directamente subimos en otro vuelo para España”. Era el día 26 de agosto, horas antes del atentado reivindicado por el Estado Islámico en el aeropuerto de Kabul donde murieron más de 80 personas y un centenar resultó herido. 

Hujjat y parte de su familia llegaron a la Base de Torrejón de Ardoz el 26 de agosto, donde fueron recibidos por el equipo de Cepaim que los llevaría al dispositivo asignado para ellos/as en Andalucía. Habían llegado a la “Primera parada” de un largo viaje, que continuaría en autobús, esta vez, hacia un nuevo hogar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *