SIN DERECHOS NO HAY IGUALDAD | Comunicado 8M 2020 | Fundación Cepaim

Este 2020 se celebra el 25 aniversario de lo que fue un hito histórico para la Igualdad, La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en septiembre de 1995 en Beijing, que logró una asistencia sin precedentes y puso en la agenda institucional el reto de la igualdad de género a nivel global. Los amplios compromisos y campos de actuación que se plantearon en ese evento siguen todavía actuales y muchas de esas luchas están lejos de acabar.

En un clima general donde, desde algunos sectores, se están poniendo en duda varios de los principios fundamentales de la igualdad entre hombres y mujeres, donde se atacan los principios de la coeducación y se intenta desacreditar los fundamentos de la ley integral de violencia de género negando la existencia de la violencia contra las mujeres, desde Fundación Cepaim queremos reivindicar un 8 de marzo interseccional, apostando por un modelo de convivencia que ponga la vida en el centro, con los cuidados y su sostenibilidad como eje vertebrador.

La igualdad es una lucha que solo se puede lograr garantizando los derechos básicos

 

El derecho a una vivienda digna que no precarice a las mujeres que ya viven múltiples discriminaciones por el hecho de ser racializadas, migrantes, pobres o encontrarse en situación de violencia.

El derecho a no ser discriminadas por origen, orientación sexual y/o identidad de género, clase social, raza características que hoy determinan la configuración de vidas empobrecidas por la violencia estructural y que condenan a una intensa precariedad existencial.

El derecho a un trabajo digno porque siguen siendo las mujeres las que sufren una mayor discriminación laboral, accediendo a trabajos más precarios, con jornadas parciales, peor pagados, invisibles o no reconocidos, como los trabajos de cuidados que obligan a las mujeres a tener doble o triple jornada.

El derecho a vivir vidas libres de violencias machistas, no solo los asesinatos (14 según cifras oficiales en lo que va de año) sino todas aquellas “más invisibles” que las mujeres enfrentan cotidianamente en las calles, los lugares de trabajo y los espacios públicos, entre otros.

Cabe destacar, que desde diferentes entidades y organismos institucionales se viene reclamando la necesidad de que los hombres se impliquen en la lucha para la igualdad de género y en contra de las violencias machistas, siendo este un ámbito en el que Fundación Cepaim lleva trabajando de manera estratégica desde 2013. Si los hombres se implican para poner en jaque el patriarcado, las mujeres tendrán menos dificultades para disfrutar de derechos que muchas veces no se convierten en sustanciales, quedándose en la formalidad de una declaración de principios. 

Porque sin derechos no hay IGUALDAD

Fundación Cepaim

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