El pasado 22 de septiembre, celebramos en el Hub Social Bcn de Barcelona la jornada «De la invisibilidad a la acción: asentamientos informales y acceso a los derechos», un espacio de encuentro, reflexión y diálogo en el que reunimos a representantes de las administraciones públicas, profesionales, entidades sociales, investigadores y, especialmente, a personas vinculadas directamente a la realidad de los asentamientos informales.
Durante la jornada abordamos la perspectiva histórica y el impacto de los asentamientos, los retos y oportunidades que plantea esta realidad en Cataluña y, sobre todo, quisimos escuchar a quienes viven en ellos y conocer en primera persona qué significa vivir en un asentamiento.
La jornada, organizada por CONVIVE Fundación Cepaim, se desarrolló entre las 9:00 y las 14:00 horas e incluyó también la visita a la exposición «El rostro de los números».
Convertir la realidad cotidiana en conocimiento y acción
La bienvenida institucional nos permitió compartir una primera reflexión sobre la necesidad de hacer visible una realidad que, con frecuencia, permanece fuera del debate público.
Durante su intervención, Gemma Miñarro Toledo, directora adjunta de Organización de CONVIVE Fundación Cepaim, subrayó la importancia de transformar la experiencia cotidiana en conocimiento:
"Convertir lo que vemos cada día en datos para poder transformar la realidad".
También puso el foco en la invisibilidad de los asentamientos y de las personas que viven en ellos, señalando que esta situación contribuye a que determinadas vulnerabilidades permanezcan fuera de las prioridades institucionales.
En este sentido, recordó una cuestión fundamental: "El desalojo sin alternativa no soluciona el problema: lo desplaza". Cuando un desalojo no va acompañado de una alternativa habitacional adecuada, explicó, la situación de las personas afectadas no desaparece, sino que se traslada a otro lugar.
Miñarro también señaló una contradicción que atraviesa esta realidad: personas cuyo trabajo es reconocido y valorado durante el día, por ejemplo en el campo y en otros sectores esenciales, pueden encontrarse después viviendo en condiciones de extrema precariedad. "Parece esperarse que, cuando llega la noche, esas mismas personas “desaparezcan” ", se planteó durante la intervención.
Ante esta realidad, defendió la necesidad de una estrategia estatal y recordó que "no se puede construir una estrategia sin contar con las personas que viven en los asentamientos". Sus voces, experiencias y propuestas deben formar parte de cualquier respuesta.
También Beatriz Carrillo, directora general para la Igualdad de Trato, No Discriminación y contra el Racismo del Ministerio de Igualdad, destacó que la propia diversidad de participantes en la jornada era significativa. La presencia de diferentes niveles institucionales —Estado, comunidad autónoma y ayuntamiento— podía interpretarse, señaló, como una muestra de un compromiso compartido.
Carrillo expresó asimismo su preocupación por la deshumanización y normalización de determinadas situaciones de precariedad y vulnerabilidad. "Lo que debería generar alarma y movilización corre el riesgo de convertirse en algo cotidiano", señaló.
Durante su intervención también planteó que aquello que no tiene "rentabilidad política" puede correr el riesgo de no entrar en la agenda y defendió la necesidad de "llevar el tema desde la esquina hasta el centro de la agenda política". Para abordar esta realidad, afirmó, "se necesita voluntad, rentabilidad política y humanidad".
Por su parte, Sonia Fuertes Ledesma, comisionada de Acción Social del Ayuntamiento de Barcelona, destacó que el propio título de la jornada hablaba de "compromiso ético". No se trata únicamente de analizar una realidad, sino también de asumir una responsabilidad ante ella y ante las personas que la viven.
Fuertes defendió la importancia de generar conocimiento y datos para diseñar políticas públicas y recordó que "no existen respuestas simples para preguntas complejas". La realidad de los asentamientos informales es multidimensional y requiere tener en cuenta sus diferentes causas, contextos y necesidades.
También puso sobre la mesa la importancia de mirar más allá de las fronteras administrativas y de partir del vínculo con las personas y de aquello que ellas mismas demandan: "La intervención debe partir también del vínculo con las personas y de aquello que ellas mismas demandan".
Una mirada integral para abordar los asentamientos informales
La mesa "Oportunidades y retos de los asentamientos informales en Cataluña" permitió profundizar en las dificultades y en las posibles vías de actuación desde una perspectiva integral.
Jordi Sánchez, director del Área de Derechos Sociales del Síndic de Greuges de Catalunya, defendió la necesidad de reconocer el sinhogarismo, estudiarlo y abordarlo a nivel estatal, así como de trabajar de forma coordinada entre las instituciones y las entidades del tercer sector.
Al mismo tiempo, llamó a mantener más prudencia a la hora de fijar un horizonte, teniendo en cuenta la complejidad de la situación. Entre los factores que condicionan las alternativas residenciales señaló la crisis habitacional y la situación administrativa, que puede limitar las posibilidades de acceso a determinados recursos y derechos.
Desde esta perspectiva, Sánchez defendió una mirada integral y transversal y planteó la necesidad de contar con un protocolo de intervención claro y compartido para todos los ayuntamientos, con el objetivo de favorecer respuestas coordinadas y evitar que la actuación dependa exclusivamente del municipio en el que se encuentre cada persona.
En esta misma mesa, Maritxell Sáez puso el acento en la necesidad de incorporar de forma efectiva las perspectivas de género y de infancia. "La realidad de los asentamientos no puede abordarse de manera homogénea", señaló, ya que las situaciones de vulnerabilidad y las necesidades pueden ser diferentes según el género y la edad.
La perspectiva de género y de infancia, añadió, "debe formar parte de la respuesta, no ser un elemento añadido", y debe incorporarse desde el diagnóstico hasta el diseño y la implementación de las políticas y medidas de intervención.
Por su parte, Ignasi Martí, del Observatorio de la Vivienda Digna del Instituto de Innovación Social de ESADE, recordó que "no es solo una cuestión de vivienda". La realidad de los asentamientos informales también implica el acceso efectivo a otros derechos fundamentales.
En este sentido, destacó la importancia de garantizar derechos como el padrón, al que definió como una puerta de entrada al ejercicio de otros derechos, servicios y recursos. También defendió la necesidad de intervenir desde la cercanía, construyendo respuestas desde el territorio y conociendo de cerca las situaciones y necesidades de las personas.
"No tenía nada, pero sí tenía mis derechos"
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la mesa "¿Qué significa vivir en un asentamiento?", en la que quisimos dar protagonismo a las voces de quienes viven esta realidad.
Porque hablar de asentamientos informales no puede limitarse a hablar de cifras, viviendas o procedimientos administrativos. También significa escuchar experiencias, conocer trayectorias y comprender qué supone vivir día a día en estas condiciones.
N’Deye Gueye, de la Asociación Ca Kanam, resumió una de las ideas fundamentales de la jornada con una frase especialmente significativa:
"No tenía nada, pero sí tenía mis derechos".
Una afirmación que sitúa en el centro la dignidad y los derechos de las personas, independientemente de sus condiciones materiales o habitacionales.
Gueye también señaló la distancia que puede existir entre el marco normativo y la vida cotidiana:
"Las leyes no son congruentes con la realidad y con la vida real cotidiana".
Nahum Ezequiel Chávez, residente de Nave B9, explicó desde su propia experiencia el impacto que tiene vivir en un asentamiento:
"Vivir en un asentamiento te hace sentir excluido e impotente, pero no tienes otra opción. Igualmente, no se lo deseo a nadie".
Una realidad que, como señaló, va más allá de las condiciones materiales y genera sentimientos de exclusión e impotencia ante una situación en la que muchas veces no existe una alternativa real.
También resumió las dificultades que pueden aparecer al intentar avanzar por las vías establecidas con una frase contundente:
"El sistema te come aunque quieras hacer bien las cosas".
Y añadió: "Se tendría que enfocar más en lo administrativo", reclamando una mayor atención a las situaciones administrativas que condicionan el acceso a derechos, recursos y alternativas habitacionales.
"Alguien tenía que poner la cara para contar y explicar quiénes somos".
Younouss Drame, portavoz de B9, explicó por qué decidió asumir ese papel.
Su intervención puso en valor la necesidad de que las propias personas que viven en los asentamientos puedan participar en los espacios de diálogo y explicar su realidad en primera persona.
Drame reclamó también agilizar los procesos de regularización, dada la importancia de la situación administrativa para avanzar en el acceso efectivo a derechos y oportunidades.
Al mismo tiempo, apeló a las entidades sociales a participar activamente en la búsqueda de soluciones: "Las entidades sociales también deben participar en la solución". Para ello, reclamó preguntar, escuchar e implicarse, en lugar de limitarse a intervenir sobre las consecuencias.
Y dejó otra expresión que resume la importancia de escuchar antes de actuar:
"No curar donde no hay llaga".
Con estas palabras planteó la necesidad de conocer primero la realidad y escuchar a las personas antes de intervenir, para que las actuaciones respondan a necesidades reales.
Pedagogía, compromiso y humanidad
Durante la mesa también intervino Montse Milà Estrada, de la Red de apoyo a los asentamientos de Poblenou, quien manifestó su preocupación por el contexto social y por «el avance del fascismo y la normalización del racismo».
"Lo que está cambiando es el avance del fascismo y que ya la gente no tiene miedo ni siente vergüenza de ser y hablar de racismo".
Ante este contexto, Milà reafirmó la voluntad de continuar trabajando: "Es un momento difícil pero tenemos claro que seguiremos adelante".
También reclamó a las administraciones una respuesta basada en «pedagogía y compromiso» y, en sus palabras, en «humanidad y sentido común».
Seguir construyendo espacios de diálogo
La jornada concluyó con una llamada a continuar trabajando conjuntamente.
Raúl Martínez Ibars, vicepresidente segundo de CONVIVE Fundación Cepaim, planteó la necesidad de que las administraciones convoquen una mesa redonda específica sobre la realidad de los asentamientos, incorporando no solo a las distintas administraciones, sino también a las entidades del tercer sector que trabajan directamente sobre el terreno.
Su mensaje fue claro: "Hay todos los ingredientes", incluida la voluntad política, para poder abordar esta realidad y avanzar hacia soluciones desde el trabajo conjunto entre administraciones y entidades sociales.
De la invisibilidad a la acción
Con esta jornada hemos querido contribuir a que la realidad de los asentamientos informales deje de permanecer en los márgenes y pueda ocupar el espacio que le corresponde en el debate público.
Nos llevamos de este encuentro una idea compartida: no podemos construir respuestas sin contar con las personas que viven esta realidad. Necesitamos conocimiento, datos, coordinación entre administraciones, perspectiva de género y de infancia, acceso efectivo a derechos y, sobre todo, escucha y participación.
Las palabras que escuchamos durante la jornada nos recuerdan que detrás de cada asentamiento hay personas, historias, derechos y proyectos de vida.
Por eso, seguimos trabajando para pasar de la invisibilidad a la acción, generando conocimiento, promoviendo espacios de diálogo y construyendo, junto a las personas y comunidades, respuestas que permitan avanzar hacia unas condiciones de vida dignas y hacia el ejercicio efectivo de los derechos.
Porque, como nos recordó N’Deye Gueye durante la jornada:
"No tenía nada, pero sí tenía mis derechos".