Hoy 31 de marzo desde CONVIVE Fundación Cepaim nos sumamos a la conmemoración del Dia europeo de la lucha contra la despoblación, una fecha para visibilizar los importantes desafíos demográficos que afrontan muchos pueblos y municipios rurales de España. Hablar de lucha contra la despoblación es hablar también de igualdad de oportunidades y de cohesión territorial para que vivir en un pueblo no suponga una situación de desventaja para sus habitantes.
El medio rural ocupa cerca del 84 % del territorio de nuestro país, pero en él vive apenas el 16 % de la población. Este desequilibrio refleja una realidad que afecta no solo a las personas rurales, sino al conjunto de la sociedad en general. La despoblación no es solo una cuestión demográfica. Es, ante todo, una cuestión de equidad territorial y acceso a derechos, tanto de quienes ya habitan estos territorios, como de quienes eligen vivir en ellos, incluyendo a las personas migrantes que contribuyen a su dinamismo.
Cuando un territorio pierde población, pierde también servicios, oportunidades y espacios de encuentro. Se debilitan las redes comunitarias y se limita la posibilidad de que las nuevas generaciones puedan desarrollar allí sus proyectos de vida. Pero el impacto no se queda únicamente en lo rural ya que cuando el medio rural se vacía, las ciudades se tensionan aún más y el equilibrio territorial se resiente.
Frente a esta realidad, es necesario poner en valor el enorme potencial de los pueblos rurales, espacios donde es posible impulsar iniciativas locales, generar innovación social y avanzar hacia modelos de vida más sostenibles. En los pueblos, la diversidad cultural es una oportunidad ya que las personas migrantes hace años que forman parte del presente de muchos territorios rurales y contribuyen a mantener abiertos servicios, dinamizar la economía local, impulsar nuevos proyectos y fortalecer el tejido social.
Desde Cepaim creemos que afrontar el reto demográfico implica apostar por pueblos inclusivos y conectados, donde todas las personas puedan desarrollar su proyecto de vida en igualdad de oportunidades. El futuro del medio rural no es solo una cuestión rural. Es una cuestión de equilibrio, de cohesión social y de justicia territorial, para que todas las personas, independientemente de su origen, puedan decidir dónde vivir en igualdad de condiciones.