Cada 20 de junio, con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas, desde CONVIVE Fundación Cepaim reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos, la protección internacional y la construcción de una sociedad más inclusiva, cohesionada e intercultural.
Hoy queremos reconocer la fortaleza, resiliencia y capacidad de contribución de millones de personas que se han visto forzadas a huir y a dejar atrás sus hogares para proteger su vida, su libertad y derechos. Personas que han huido de guerras, persecuciones, conflictos armados, violencia, crisis humanitarias, vulneraciones de derechos fundamentales y, cada vez más, de los impactos derivados de la emergencia climática.
Nuestro compromiso con las personas refugiadas
Detrás de cada cifra existe una historia, un rostro, un nombre y un proyecto de vida truncado. Una familia separada, infancia desprotegida y, sobre todo, personas en busca de seguridad y un espacio de derechos y convivencia para sí y sus familiares.
El desplazamiento forzado continúa alcanzando niveles históricamente elevados. Según los últimos datos de ACNUR, 1 de cada 70 personas se encuentran actualmente desplazadas de forma forzosa en el mundo, una cifra sin precedentes que refleja la magnitud de los desafíos humanitarios a los que se enfrenta la comunidad internacional. Cifra que representa el 1,4% de la población mundial, con más de 67 millones de personas desplazadas internas, más de 28 millones bajo mandato del ACNUR y cerca de 6 millones de personas refugiadas palestinas bajo el mandato de la UNRWA.
Esta realidad no es una realidad ajena a nuestro contexto más cercano. No es una realidad ajena a Europa ni tampoco a España.
Nuestro país se ha consolidado como uno de los principales destinos de acogida para las personas refugiadas en el entorno de la Unión Europea. A lo largo de estos últimos años, las solicitudes de protección internacional y las personas acogidas en nuestro país han mantenido una tendencia sostenida al alza, reflejando tanto la gravedad de las crisis internacionales, como la que aún vivimos en Ucrania, Palestina, Líbano o Irán, como la percepción de España como un país comprometido con la acogida, protección y el respeto por el derecho internacional.
Sin embargo, con la reciente entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración y Asilo, así como con el acuerdo suscrito por el Parlamento Europeo el pasado 17 de junio relativo al Reglamento de Retorno, el derecho de asilo y la protección internacional atraviesan un momento de incertidumbre en Europa.
Desde CONVIVE Fundación Cepaim consideramos imprescindible que su implementación se realice desde una perspectiva plenamente armonizada con los derechos fundamentales, las garantías jurídicas y las obligaciones internacionales asumidas por los Estados miembros a través de los instrumentos internacionales de derechos humanos.
Europa y España ante un nuevo contexto migratorio
Nos preocupa que determinadas medidas puedan traducirse en mayores obstáculos para acceder a la protección internacional, en un uso intensivo de los procedimientos acelerados de retorno o en un desplazamiento de responsabilidades hacia terceros países. Al mismo tiempo, consideramos que este nuevo marco debe representar una oportunidad para reforzar los sistemas de solidaridad y responsabilidad compartida en la Unión Europea, mejorar los sistemas de acogida y garantizar respuestas comunes basadas en los principios y valores que dieron lugar a la Unión Europea: solidaridad, dignidad y respeto por los Derechos Humanos.
Porque gestionar la movilidad humana y proteger a quienes necesitan refugio no han de ser solo objetivos y metas compatibles sino valores inquebrantables para asegurar que aquellas personas forzadas a huir dispongan de mecanismos regulares y seguros para su protección.
En este contexto, hemos de poner en valor el proceso extraordinario de regularización que actualmente se está desarrollando en España.
Casi 900.000 solicitudes registradas hasta la fecha evidencian una realidad asentada desde hace años en nuestras comunidades: cientos de miles de personas que ya viven en España, a menudo invisibilizadas y relegadas a la economía sumergida, que ahora podrán hacerse visibles, trabajar con derechos y contribuir con sus impuestos al sostenimiento de los servicios públicos. Participan en la vida social, cuidar, emprender, estudiar y aportar al desarrollo económico, social, cultural y político del país.
Desde CONVIVE Fundación Cepaim reiteramos nuestra posición favorable a este proceso por considerarlo beneficioso tanto para las personas afectadas como para el conjunto de la sociedad.
Este proceso de regularización permite reducir situaciones de vulnerabilidad y explotación, aflorar empleo, reforzar derechos laborales, combatir la economía sumergida, aumentar las aportaciones a través de cotizaciones sociales e impuestos y, sobre todo, reforzar el sentido democrático y de justicia social de nuestra sociedad. Es, en definitiva, una medida que fortalece la cohesión social, mejora la seguridad jurídica y contribuye a la sostenibilidad de nuestro Estado del bienestar.
Por ello, no compartimos ni apoyamos los recursos presentados contra este proceso. Consideramos que las respuestas a los desafíos migratorios deben construirse desde la evidencia, el respeto al Estado de derecho y la búsqueda del interés general y el bien común, evitando alimentar discursos que generan división o incertidumbre entre personas que ya forman parte de nuestras comunidades.
Frente a los muros, construimos CONVIVENCIA
Como cada año reivindicamos, frente a los discursos que levantan muros, la construcción de puentes hacia la inclusión, y frente al miedo, la intolerancia y el odio, una sociedad basada en el diálogo y la convivencia intercultural.
Porque proteger a las personas refugiadas no es únicamente una obligación jurídica derivada del Derecho Internacional. Es también una expresión de los valores democráticos que queremos preservar y fortalecer como sociedad.
Así, hoy 20 de junio, Día Mundial de las Personas Refugiadas hacemos un llamamiento a las instituciones públicas, a la sociedad civil, al sector privado y al conjunto de la ciudadanía para seguir construyendo una España y una Europa donde nadie quede atrás; donde la acogida se convierta en oportunidad y obligación moral; donde la diversidad y su gestión sea una fortaleza compartida; y donde la convivencia intercultural siga siendo el mejor camino para avanzar hacia sociedades más justas, inclusivas y cohesionadas.