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Microrrelatos que impulsan los derechos y la convivencia intercultural

El Espacio Cultural Cepaim Sevilla entrega los premios de su IV Concurso de Microrrelatos batiendo récords de participación

Noticia
IV Concurso de Microrrelatos Sevilla
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1 min de lectura Clock Icon

SEVILLA | El pasado 19 de mayo se celebró el acto de entrega de galardones de la cuarta edición del Concurso de Microrrelatos, una iniciativa organizada por el Espacio Cultural de CONVIVE Fundación Cepaim en Sevilla. Bajo el lema "Las mujeres de mi barrio", el certamen fue convocado con motivo del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) con un doble objetivo: concienciar sobre las desigualdades de género que aún persisten y contribuir de forma activa a la igualdad real entre hombres y mujeres.

La convocatoria, que estuvo abierta a la participación de toda la ciudadanía entre el 15 de febrero y el 15 de marzo, invitaba a redactar historias de un máximo de 150 palabras. El foco central de los textos debía ser el papel fundamental de las mujeres en la construcción de los territorios, visibilizando su lucha vecinal por conseguir espacios comunes también diseñados por y para ellas.

 

Éxito rotundo de participación y un jurado entregado

Esta cuarta edición ha superado todas las expectativas de la organización, batiendo el récord histórico del certamen con un total de 70 microrrelatos presentados.

La difícil tarea de elegir las obras ganadoras corrió a cargo de un jurado compuesto por personas trabajadoras y voluntarias del centro de CONVIVE Fundación Cepaim, ubicado en la calle Froilán de la Serna nº12. Tras una intensa deliberación, el palmarés final quedó configurado de la siguiente manera:

  • Primer Premio: Otorgado a Beatriz Vázquez por su relato “El ruido del barrio de mi abuela”, galardonada con un libro electrónico.
  • Segundo Premio: Otorgado a Esther Bengoechea Gutiérrez por su obra “Con el pelo suelto”, quien recibió una tablet.

     

Alianza solidaria y cultura accesible para el barrio

Como ya es tradición desde el año 2018, los premios fueron patrocinados y entregados por representantes de Pantoja Grupo Logístico, empresa que consolida así su compromiso como colaboradora habitual de los distintos certámenes culturales de la entidad.

Para quienes se hayan quedado con ganas de leer las emotivas historias presentadas, la organización ha anunciado que todos los microrrelatos participantes serán encuadernados. Este volumen recopilatorio estará disponible para su lectura pública en la biblioteca del Espacio Cultural de Cepaim Sevilla, situada en la calle Aragón nº 5, uniendo así el talento de los vecinos y vecinas en un legado literario para el barrio.


Primer Premio

El ruido del barrio de mi abuela

En el barrio de mi abuela siempre hay mucho ruido. De pequeña me molestaba; me parecía un zumbido constante que no dejaba pensar. Ahora que ella camina despacio y nos vamos sentando en cada banco porque se cansa, empecé a escuchar de verdad. Y entonces el ruido cambió. 

Empecé a escuchar a las vecinas organizarse entre ellas cuando alguna estaba enferma. Escuchaba a Sonia, despachar alegremente. A María y a Elena decirse “te quiero” bajito en el banco de al lado. A las niñas salir de clases de teatro repitiendo sus frases como si el mundo fuera su escenario. 

Cada tarde entendía algo sencillo: no era ruido. Era vida. Era una red que se tejía en voz alta. Cuando mi abuela me mira, me aprieta la mano y sonríe, sé que en su barrio no hay escándalo, hay mujeres hablando.

Beatriz Vázquez Cabral

Segundo premio

Con el pelo suelto

La oscuridad y el silencio reinan en el túnel. Sabe lo que tiene que hacer. Se suelta la coleta. Así será más difícil que la inmovilicen desde atrás. Acto seguido apaga la música. Se despide de su melodía favorita hasta el ascensor. Introduce la mano en el bolso de la cazadora para comprobar que el spray sigue ahí. 

Se siente más segura al palparlo. Hoy tampoco lleva tacones, aunque vuelva de una fiesta. Los ha tenido que cambiar por zapatillas. También ha aparcado los vestidos y las minifaldas que tanto le gustaban. Los pantalones son más cómodos para escapar.
 

Le sobresalta un ruido. Acelera. Más crujidos a su espalda. Tiene el corazón desbocado. Sin dudarlo, echa a correr sin volverse. Detrás de ella, otra joven guarda los cascos en el bolso para atravesar alerta el túnel.

Esther Bengoechea